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ENFERMEDAD DE PARKINSON ¿Qué es? La enfermedad o mal de Parkinson, también llamada parálisis agitante, es un padecimiento degenerativo del sistema nervioso. Entre sus síntomas iniciales se cuentan lentitud y dificultad de movimiento, rigidez muscular y periodos de temblor rítmico en las manos, sobre todo en los dedos pulgar e índice. Con el tiempo, el temblor puede extenderse a las extremidades, y el rostro perder su expresión a causa de la rigidez de los músculos faciales. Al andar, la postura se vuelve encorvada y los pasos cortos y rápidos, sin balanceo de los brazos. La causa de la enfermedad es la degeneración progresiva de los ganglios basales del cerebro, que poco a poco dejan de cumplir su función normal, consistente en producir dopamina. Como esta sustancia hace posible la transmisión de impulsos nerviosos a los músculos, su deficiencia se manifiesta con los trastornos musculares propios del parkinsonismo. Cabe distinguir entre la enfermedad de Parkinson y el temblor ligero y ocasional que a veces se presenta con la edad avanzada. Si el temblor no se vuelve más pronunciado ni surgen otros síntomas, no hay motivo de preocupación. Aunque el avance de los síntomas del mal de Parkinson puede desanimar al enfermo y hacerlo desistir de toda actividad, existen diversas posturas (llamadas asanas) destinadas a contrarrestar la rigidez muscular. Hay que practicar la relajación mientras se está acostado y observar con atención cuál es la postura que, en el propio caso, reduce el temblor y proporciona alivio. Se han atribuido buenos resultados a ciertas técnicas de visualización en que el paciente imagina al cerebro reparando la deficiencia de dopamina. Como en el caso de cualquier padecimiento progresivo e incurable, la terapia basada en el consejo puede devolver el ánimo al enfermo y ayudarlo a sobrellevar el avance de su incapacidad. El lento avance de la enfermedad de Parkinson puede hacerla pasar inadvertida al principio; no obstante, si los síntomas llegan a causar sospecha, hay que acudir al médico. En caso de confirmarse las sospechas, el paciente seguramente recibirá un tratamiento con levodopa, sustancia que suple parcialmente la deficiencia de dopamina y a veces elimina los síntomas durante periodos de varias horas. Otros fármacos utilizados son los anticolinérgicos, que reducen el temblor y la rigidez muscular, y la bromocriptina, que estimula los receptores de dopamina en el cerebro. Por desgracia, del 10 al 20% de los enfermos no responden al tratamiento o, aun si responden, con el tiempo llegan a sufrir una incapacidad total. En ese caso, la psicoterapia puede constituir un valioso apoyo para el paciente y sus familiares. |




